La sedestación es la posición básica para mantenerse sentado de manera autónoma, cuándo el niño comienza a fortalecer los músculos del cuello y consigue más equilibrio para mantenerse erguido. En el cual se mantiene la verticalidad a través del apoyo de su pelvis sobre la base de sustentación, total o parcial. Suelen adoptar esta postura entre los 7-9 meses, aunque cada niño es diferente. Por ende se vuelve más independiente, tiene las manos libres para poder jugar o agarrar objetos.
En la primera fase, los extensores de la cadera ayudan a estabilizar la pelvis manteniéndola perpendicular al suelo, ya que esta será la base que dejara que el bebé alcance la postura con estabilidad en el tronco. En esta fase, es común que tu niño utilice las manos
para mantener el equilibrio y quedarse sentado durante más rato.
La siguiente etapa se conoce
como “sedestación
en anillo”, una postura en la que el bebé se mantiene sentado
con las piernas flexionadas formando una especia de anillo.
Después
de esta etapa, pasará a sentarse con las piernas extendidas con mayor abducción
y una menor rotación de las caderas, en este momento, comenzará a combinar la
sedestación en anillo y con las piernas extendidas.
Beneficios de la sedestación
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Ayuda a proporcionar más libertad y autonomía
Con esta posición los niños consiguen
tener las manos libres para poder manipular otros objetos.
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Posturas simétricas
Cuando los peques consiguen sentarse,
promueven la toma de posturas simétricas que previene alteraciones y
deformidades musculares y óseas.
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Mejora la respiración
Al tener esta posición, el niño
mantiene la espalda erguida y consigue tener una mayor circulación de la sangre
y mejora de la respiración.
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Mejora el desarrollo motor
Consigue un desarrollo motor que le
proporciona realizar más movimientos y con esto mejorar las relaciones sociales
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